Hay ley entre los espíritus que habitan
las sombras de las puertas entreabiertas.
Al igual que alborota la vecindad de un eclipse,
que alegra el paso la primera gota de lluvia,
que crea confusión un beso.
Es un escalofrío
cuando la luz se funde en el pasillo.
Cuando el corazón se embriaga
con el llanto enemigo,
Y el sol de la tarde roja
luce
como una promesa cumplida.

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