Sometidos a la luz viven los fantasmas.
Sometidos y anhelantes de vacío. Buscan resquicios entre la imaginación de los vivientes para alcanzar ese anhelo.
Y los hallan.
Desparramadas sobre la piel del mundo encuentra el indagador las huellas de sus victorias.
Pero es la suya una lucha vana.
Sujeta a no se qué misterios discurre esta maravillosa excepción que nombramos vida.
Que hasta en la lava hirviente se encabalga.

Magnífico. Enhorabuena Mauricio. Seguiré tu blog porque pinta muy bien.
ResponderEliminarMuchas gracias, José María. Agradezco mucho tus palabras, eres muy amable.
EliminarMuchas gracias, José María. Agradezco mucho tus palabras, eres muy amable.
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